Crónica de mi muerte anunciada

Igual que bascula el sol
día tras día esperando
el momento final de la tarde
para apagarse…
y espiar a la noche
que campa a sus anchas
ennegreciendo el alma
contagiando la rabia…
Como espera
impaciente
el verano,
cuando apenas se estrena
y los truenos resuenan
en su mirada…
más fuertes,
más potentes,
más constantes,
más alarmantes,
más ultrajantes,
más humillantes…
Ni siquiera comprendo
por qué
no fui consciente
de aquello que ya
bien sabía.
Absurda inteligencia la mía
aquel que tanto se creía.

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