Nada

Nada

Nada ya tengo que hacer,
ni casa dónde volver,
nadie me espera con la cena
ni hay butano que traer.
Me quedaré trabajando…
que más da si no hay faena,
si allí ya no puedo volver.
Se acabaron las sopitas,
las gambitas y el pastel,
el hermano y el té con menta,
la mantita y el tápate,
ya no habrá más todo aquello,
aquello que no valoré,
el cariño que me daban
y que en su casa encontré.

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